Cada vez que das tu nombre, tu cédula o tu correo, entregas datos personales. La normativa colombiana de protección de datos establece principios para que ese uso sea justo y seguro.
En pocas palabras: puedes preguntar qué datos tuyos tiene una empresa, pedir que los corrijan si están mal, y reclamar si los usaron sin tu permiso. Si algo no cuadra, tienes derecho a exigir explicaciones.