Para leer en familia
Doña Elena estaba tranquila en su casa cuando sonó el teléfono. Del otro lado, una voz seria y apurada:
—Señora Elena, su cuenta está en peligro. Necesitamos sus datos ya mismo.
A Doña Elena se le aceleró el corazón. Pero justo apareció Trusty:
—¡Tranquila, Doña Elena! Estoy aquí para ayudarla.
Trusty le explicó las señales de alerta de una estafa telefónica: te apuran ("¡actúe ya mismo!"), te asustan diciéndote que algo malo va a pasar, y te piden claves, códigos o números completos.
—Respire —le dijo Trusty—. La prisa es amiga del engaño. No decida con miedo.
Doña Elena entendió algo clave: los bancos nunca piden claves, códigos ni números completos por llamada. Con calma respondió:
—No voy a dar información. Yo llamaré al banco.
Y colgó. Porque colgar también es protegerse.
La enseñanza fue sencilla: si me presionan, no respondo; verifico primero. La mejor defensa es la información, y juntos podemos evitar el fraude.